Apuntes sobre la conferencia Nietzsche Hoy
Ayer por la tarde asistí a la segunda conferencia sobre Nietzsche que el Instituto Italiano de Cultura en la Ciudad de México y la Fundación Cultural Hombre y Mundo organizaron en la cede coyoacanense de dicho instituto. La conferencia inició a las 7:00pm con la presentación que hizo Gerardo Martínez Cristera, director de la Fundación Ética Mundial de México, de los ponentes italianos Franco Volpi y Giuliano Campioni. Lejos de hacer acá un resumen meticuloso y afanado de las ponencias, señalaré que la tendencia primordial de los filósofos italianos estuvo marcada por un replanteamiento del nihilismo de Nietzsche y sus influencias francesas. La primera ponencia -dictada en italiano pero con traducción escrita al español- corrió a cargo de Campioni, quien expuso un interesante planteamiento respecto al nihilismo nietzscheano en relación con el psicologismo de Stendhal, la filosofía del historiador Hippolyte Taine, y el novelismo crítico del escritor Paul Bourget. Para Campioni, la influencia de estos autores franceses fue decisiva para que Nietzsche abordara el tema del nihilismo y lo reformulara en términos altamente filosóficos. No obstante, a decir de Campioni, lo que había llevado a Nietzsche a emplear el término por primera vez sería una crítica que le dirigió el musicólogo Édouard Schuré, quien refirió a la filosofía nietzscheana como un "nihilismo desalentador".
La segunda ponencia sería expuesta por Franco Volpi de un modo por demás ameno y abordando al nihilismo sobre todo en términos reflexivos. Dictada en español, la ponencia valió mucho la pena: se refirió a la filosofía nietzscheana como un puntillismo filosófico en el cual sus aforismos implicaban no sólo un estilo, sino también modos de pensamiento y formas de ser. Señaló el carácter operativo del estilo aforístico nietzscheano como aquél que ayuda a descubrir la realidad que describe. Recordó a Nietzsche como el primer gran filósofo del nihilismo y también como su gran profeta: aludiendo a una referencia en la que Nietzsche anuncia el advenimiento del nihilismo por los próximos 200 años. La tendencia de Volpi se inclinó a señalar en qué sentido el nihilismo nietzscheano de la actualidad tiene resonancias germánicas con el pensamiento de la nada y con el heideggerianismo. Usando la metáfora del paraíso perdido, Volpi refirió que el nihilismo es algo más que una simple corriente filosófica y nos recordó que más bien es la condición de un malestar en la historia. Al final, Volpi reflexionó sobre la interpretación que Heidegger hizo de Nietzsche en relación con la era de la técnica, donde el argumento tecno-científico se nos presenta hoy en día como una condición histórica que desintegra los imperativos de la razón filosófica y de la existencia humana. Señaló también su recato ante una reflexión ética sustancial, siguiendo el argumento heideggeriano de que no es posible pensar en una ética actual sin discernir la influencia de la técnica en la condición humana, y cuestionando si acaso no sería entonces el hombre quien no se encuentra a la altura de la técnica. Volpi cerraría su ponencia preguntándose respecto a la superación del nihilismo dejando abierta la cuestión de saber si éste termina cuando termina el afán del autoengaño histórico, ya que según él, el nihilismo remite actualmente una crisis de la autodescripción del mundo y de la historia.
Sorprendentemente, la ponencia de Volpi estaría seguida por la del director y organizador de estos eventos, Gerardo Martínez Cristerna, lo cual no habló muy bien del peso y del valor que éste le daba a los filósofos invitados desde Italia. La conferencia en general hubiera sido un éxito total y completo de no ser por el afán del señor Martínez de participar y de inmiscuirse entre los ponentes para ponerse a su altura filosófica. Lejos de que la ponencia de Franco Volpi cerrara la noche con broche de oro, Martínez metió su cuchara haciendo de su ponencia un comercial publicitario referido a la loable labor de su fundación. Pese de estar en efecto referida a Nietzsche, la ponencia de Martínez fue un total desparpajo de ideas y de presunciones filosóficas, además de que robó el buen sabor de boca que nos habían dejado las ponencias de sus invitados especiales. Vale poco referirse pues a ella. A Martinez se le reconocerá mejor por su afán de organizar esta clase de eventos mientras no pretenda dejarse llevar por su propio protagonismo y mientras no termine por sabotearlos intelectualmente.
En fin, luego de tal disonancia vendría la sesión de preguntas, aunque sólo había tiempo para hacer unas cuantas. Algunos asistentes acotaron y cuestionaron principalmente el planteamiento ético de Volpi. Éste les respondió de un modo por demás desenfadado, amable y atento. Por mi parte, dado que el interés en asistir al evento tenía que ver con sondear un poco el punto de vista de Volpi (de quien ya tenía referencia como filósofo germanista), y con la esperanza por demás incumplida de escuchar algo sobre los filósofos de mi influencia (pensando por supuesto en Deleuze), quise también participar con mis inquietudes. Por fortuna se me otorgó hacer la última pregunta, de modo que le pregunté a Volpi dónde había quedado la interpretación deleuziana de la filosofía de Nietzsche, primordialmente la que operaba al nihilismo nietzscheano como un vitalismo. Le hice ver que en ninguna de las tres ponencias se había mencionado la palabra vitalismo, lo cual resultaba un tanto desconcertante a mi parecer, tomando en cuenta el pomposo título de las conferencias Nietzsche, Hoy. Volpi contestó en el mismo tono de desenfado, diciendo que Deleuze merecía todas las credenciales y que se quitaba el sombrero ante su labor filosófica, al ser un filósofo de primera clase que se caracterizaba por resignificar las obras de los autores que abordaba. Sin embargo, comentó en ese sentido que a su juicio no era tan significativo el planteamiento vitalista que hacía de Nietzsche en comparación con la importancia del tema relativo al nihilismo (una respuesta parcialmente satisfactoria para mi, ya que el tema de las conferencias no era tanto el nihilismo en general, sino en nihilismo en Nietzsche). Al final su respuesta dejaría ver ciertas reticencias de incluir la operación deleuziana en su enfoque dada su tendencia de academicismo germanista. Terminó por decirme a grandes rasgos que veía más sustancial la idea del nihilismo y de sus distintas interpretaciones desde la acepción heideggeriana de la nada, siguiendo el argumento de que, al final de cuentas, todas esas influencias apuntaban a Heidegger. Mientras decía eso con tono de finalizar la sesión de preguntas, Volpi observó mi ceja levantada y de paso me dijo: "Si quieres podemos platicarlo durante horas y verás que te convenzo". Yo sólo pude hacerle un sonriente gesto que decía: "No serías el primero en intentarlo". Después de eso todos aplaudímos y la conferencia dio paso a los canapés y los licores espiritousos.
La conferencia organizada por el Instituto Italiano de Cultura y por la Fundación cultural Hombre y Mundo me dejó buen sabor de boca pese al bemol de la ponencia de Gerardo Martínez Cristerna. No era de extrañar que Franco Volpi y Giuliano Campioni fueran reticentes germanistas seguidores de la tradición filológica de Giorgio Colli. No por ello sus enfoques iban a dejar de ser sustanciales para mí. A pesar de que me quedé con muchas cosas por preguntar sobre el nihilismo, ya que las ponencias dejaron muchos huecos inexplicables y tuvieron omisiones referenciales importantes sobre la obra de Nietzsche (por ejemplo, fundamentalmente sobre El Anticristo y el nihilismo como sombra histórico-religiosa de la muerte de Dios) se puede decir que el filologismo de los filósofos italianos no es desdeñable, aunque con él ellos efectúan una ecuación que encuentra interpretaciones a mi juicio demasiado cuidadosas y despotencializadas. Me pareció discreto el acento de no traer a colación a los autores franceses contemporáneos que han interpretado a Nietzsche. No obstante, si bien se dieron la tarea de abordar en sus ponencias las influencias que Nietzsche tuvo de los autores franceses que le eran contemporáneos, es decir, si se dieron la tarea de señalar lo que Nietzsche hizo por esos autores, hubiera valido la pena abordar también lo que actualmente algunos autores franceses como Deleuze han hecho por Nietzsche. En su lugar intentaron señalar lo que el germanismo académico ya no puede ofrecerle a la perspectiva nietzscheana.
La segunda ponencia sería expuesta por Franco Volpi de un modo por demás ameno y abordando al nihilismo sobre todo en términos reflexivos. Dictada en español, la ponencia valió mucho la pena: se refirió a la filosofía nietzscheana como un puntillismo filosófico en el cual sus aforismos implicaban no sólo un estilo, sino también modos de pensamiento y formas de ser. Señaló el carácter operativo del estilo aforístico nietzscheano como aquél que ayuda a descubrir la realidad que describe. Recordó a Nietzsche como el primer gran filósofo del nihilismo y también como su gran profeta: aludiendo a una referencia en la que Nietzsche anuncia el advenimiento del nihilismo por los próximos 200 años. La tendencia de Volpi se inclinó a señalar en qué sentido el nihilismo nietzscheano de la actualidad tiene resonancias germánicas con el pensamiento de la nada y con el heideggerianismo. Usando la metáfora del paraíso perdido, Volpi refirió que el nihilismo es algo más que una simple corriente filosófica y nos recordó que más bien es la condición de un malestar en la historia. Al final, Volpi reflexionó sobre la interpretación que Heidegger hizo de Nietzsche en relación con la era de la técnica, donde el argumento tecno-científico se nos presenta hoy en día como una condición histórica que desintegra los imperativos de la razón filosófica y de la existencia humana. Señaló también su recato ante una reflexión ética sustancial, siguiendo el argumento heideggeriano de que no es posible pensar en una ética actual sin discernir la influencia de la técnica en la condición humana, y cuestionando si acaso no sería entonces el hombre quien no se encuentra a la altura de la técnica. Volpi cerraría su ponencia preguntándose respecto a la superación del nihilismo dejando abierta la cuestión de saber si éste termina cuando termina el afán del autoengaño histórico, ya que según él, el nihilismo remite actualmente una crisis de la autodescripción del mundo y de la historia.
Sorprendentemente, la ponencia de Volpi estaría seguida por la del director y organizador de estos eventos, Gerardo Martínez Cristerna, lo cual no habló muy bien del peso y del valor que éste le daba a los filósofos invitados desde Italia. La conferencia en general hubiera sido un éxito total y completo de no ser por el afán del señor Martínez de participar y de inmiscuirse entre los ponentes para ponerse a su altura filosófica. Lejos de que la ponencia de Franco Volpi cerrara la noche con broche de oro, Martínez metió su cuchara haciendo de su ponencia un comercial publicitario referido a la loable labor de su fundación. Pese de estar en efecto referida a Nietzsche, la ponencia de Martínez fue un total desparpajo de ideas y de presunciones filosóficas, además de que robó el buen sabor de boca que nos habían dejado las ponencias de sus invitados especiales. Vale poco referirse pues a ella. A Martinez se le reconocerá mejor por su afán de organizar esta clase de eventos mientras no pretenda dejarse llevar por su propio protagonismo y mientras no termine por sabotearlos intelectualmente.
En fin, luego de tal disonancia vendría la sesión de preguntas, aunque sólo había tiempo para hacer unas cuantas. Algunos asistentes acotaron y cuestionaron principalmente el planteamiento ético de Volpi. Éste les respondió de un modo por demás desenfadado, amable y atento. Por mi parte, dado que el interés en asistir al evento tenía que ver con sondear un poco el punto de vista de Volpi (de quien ya tenía referencia como filósofo germanista), y con la esperanza por demás incumplida de escuchar algo sobre los filósofos de mi influencia (pensando por supuesto en Deleuze), quise también participar con mis inquietudes. Por fortuna se me otorgó hacer la última pregunta, de modo que le pregunté a Volpi dónde había quedado la interpretación deleuziana de la filosofía de Nietzsche, primordialmente la que operaba al nihilismo nietzscheano como un vitalismo. Le hice ver que en ninguna de las tres ponencias se había mencionado la palabra vitalismo, lo cual resultaba un tanto desconcertante a mi parecer, tomando en cuenta el pomposo título de las conferencias Nietzsche, Hoy. Volpi contestó en el mismo tono de desenfado, diciendo que Deleuze merecía todas las credenciales y que se quitaba el sombrero ante su labor filosófica, al ser un filósofo de primera clase que se caracterizaba por resignificar las obras de los autores que abordaba. Sin embargo, comentó en ese sentido que a su juicio no era tan significativo el planteamiento vitalista que hacía de Nietzsche en comparación con la importancia del tema relativo al nihilismo (una respuesta parcialmente satisfactoria para mi, ya que el tema de las conferencias no era tanto el nihilismo en general, sino en nihilismo en Nietzsche). Al final su respuesta dejaría ver ciertas reticencias de incluir la operación deleuziana en su enfoque dada su tendencia de academicismo germanista. Terminó por decirme a grandes rasgos que veía más sustancial la idea del nihilismo y de sus distintas interpretaciones desde la acepción heideggeriana de la nada, siguiendo el argumento de que, al final de cuentas, todas esas influencias apuntaban a Heidegger. Mientras decía eso con tono de finalizar la sesión de preguntas, Volpi observó mi ceja levantada y de paso me dijo: "Si quieres podemos platicarlo durante horas y verás que te convenzo". Yo sólo pude hacerle un sonriente gesto que decía: "No serías el primero en intentarlo". Después de eso todos aplaudímos y la conferencia dio paso a los canapés y los licores espiritousos.
La conferencia organizada por el Instituto Italiano de Cultura y por la Fundación cultural Hombre y Mundo me dejó buen sabor de boca pese al bemol de la ponencia de Gerardo Martínez Cristerna. No era de extrañar que Franco Volpi y Giuliano Campioni fueran reticentes germanistas seguidores de la tradición filológica de Giorgio Colli. No por ello sus enfoques iban a dejar de ser sustanciales para mí. A pesar de que me quedé con muchas cosas por preguntar sobre el nihilismo, ya que las ponencias dejaron muchos huecos inexplicables y tuvieron omisiones referenciales importantes sobre la obra de Nietzsche (por ejemplo, fundamentalmente sobre El Anticristo y el nihilismo como sombra histórico-religiosa de la muerte de Dios) se puede decir que el filologismo de los filósofos italianos no es desdeñable, aunque con él ellos efectúan una ecuación que encuentra interpretaciones a mi juicio demasiado cuidadosas y despotencializadas. Me pareció discreto el acento de no traer a colación a los autores franceses contemporáneos que han interpretado a Nietzsche. No obstante, si bien se dieron la tarea de abordar en sus ponencias las influencias que Nietzsche tuvo de los autores franceses que le eran contemporáneos, es decir, si se dieron la tarea de señalar lo que Nietzsche hizo por esos autores, hubiera valido la pena abordar también lo que actualmente algunos autores franceses como Deleuze han hecho por Nietzsche. En su lugar intentaron señalar lo que el germanismo académico ya no puede ofrecerle a la perspectiva nietzscheana.
Etiquetas: Nietzsche
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Pues estaba tranquilo, pero si noté ese asunto y quise ver qué pasaba. La verdad es que siempre hay un pelo en la sopa, lo cual es comprensible. Luego pienso que es el contexto del formato lo que no cuadra. No estaría mal un poco más de desenfado para ese tipo de conferencias, más como charlas, y con más tiempo.
Nada más no pude leer el texto completo, porque algunos finales de los párrafos no aparecían.
Saludos
Buenos la verdad es que te imaginarás que no me conmueve mucho seguir hablando del nihilismo en términos de la nada y demás. Es que ya es un tema superado en muchos sentidos y si uno no pretende ser un filósofo anquilosado en el encadenamiento academicista, pues mejor pasar a otra cosa. Sin embargo respeto muchísimo este tipo de posturas, hasta donde ellas puedan nutrir. Pero siempre recomiendo que uno ha de detectar y rechazar cuando sean éstas las que se están nutriendo de uno.
saludos