21.9.07

El monstruo zizek-deleuziano

Hace unos días sostenía una plática con un amigo y de golpe me preguntó si había ya leído el libro Organos sin cuerpo del filósofo, activista e ideólogo eslovéno Slavoj Žižek. No me quedó más que explicarle las reticencias que tenía respecto a lectura de dicho libro, mismas que alguna vez ya había expresado en el blog de Rizomas, y en las cuales pude dejar ver mi adherencia al apunte del poéta guattariano Clifford Duffy, quien describe a Žižek como un pensador irremediablemente estancado en el strata hegeliano, sobre todo, al tener la idea de que Deleuze había sido "tomado" por Hegel. A modo de retroalimentar los comentarios, en esos días Cosmodelia tuvo el atino de hacer la inclusión del siguiente párrafo extraído del prefacio del libro:
El blanco de la crítica incluye aquellos aspectos del pensamiento del autor que, aunque enmascarados como radicalismo chic, le convierten efectivamente en un ideólogo del capitalismo digital.
Por mi parte debatí esta idea argumentando que:
Si fuera cierto que las lecturas que puedan hacerse hoy en día de Deleuze -incluyendo mi propia lectura afanosa- hicieran de éste un ideólogo del capitalismo digital [...] no sería tan grave como a mi juicio es usar a Hegel para defender a Deleuze. Y ello a pesar de que pensadores enquistados como Zizek vean en el pensamiento de Deleuze tan sólo el habla reflejada de su propio Hegel fantasmático. Y es que una cosa es renovar a un autor forzándolo fielmente al máximo, y otra cosa es voltearlo de culo, tomarlo por detrás, y engendrarle hijos que nunca tuvo. Para Zizek incluso parece divertido.
Al poner de relieve estas impresiones, la plática con mi camarada se tornó en un debate interesante del cual fueron saliendo varios aspectos que, lejos de avalar la intenciones puestas en el libro de Žižek, parecían incrementar nuestras reticencias. Si bien acepto que desde mi intervención en el blog de Rizomas no había tenido el detalle de darle cierta continuidad al tema, es decir, al menos leyendo los artículos y reseñas que iban saliendo según se estaba dando a conocer susodicho libro -y ello pese que el tema me parecía muy importante por insidioso-, no pudo ser más que la intriga que predestina o no la lectura de un libro -en este caso surgida a raiz de la jugosa plática que sostuve con mi colega-, lo que finalmente me llevó a buscar en la red internetera esas referencias, no tanto para ver si adquiero el libro y lo leo, sino para ver si acaso tales referencias podían echar nueva luz sobre la opinión que ya tenía de antemano. Sin embargo, tal como si fuera una especie de conjuro circular, las reseñas y artículos que me llamaron la atención [aquí, aquí, aquí, aquí y acá] no hicieron más que reforzar mis impresiones críticas iniciales. Siguiendo a grandes rasgos lo que pude encontrar en ellas, todo indica que Žižek utiliza la famosa frase que alguna vez Michel Foucault esgrimió en Theatrum Philosophicum -aquella que reza que "Un día quizás, el siglo será deleuziano"-, para potencializar su intención argumentativa a modo de alcanzar conclusiones que sólo es posible extraer si se prostituye la perspectiva filosófica deleuziana. En primera instancia es de destacar el hecho de que Žižek utiliza en tal sentido esa famosa frase, a pesar de que no fue sino el propio Foucault quien rectificó a su respecto en la entrevista que M. Watanabe le realizó el 22 de Abril de 1978, y pese que también el propio Deleuze llegó a admitir en la entrevista que R. Maggiori le hiciera en 1986, que no sabía en realidad qué fue lo que Foucault quizo decir con ella. No obstante Žižek pretende utilizarla para efectuar y justificar una rara quirurgia para disectar el enfoque deleuziano de la colaboración que Deleuze tuvo con Félix Guattari, tratando de reengendrar la posibilidad de un neohegelianismo lacaniano, del cual sin duda él sería su portavoz. Tal como se comenta en una reseña de la Cathedra Ethos, su intención no puede más que abrirnos hacia un horizonte de franca desconfianza ideológica:
La presente obra defiende que, por debajo de la imagen popular de Deleuze, basada en la lectura de los libros que escribió junto a Félix Guattari, “hay otro Deleuze, más cercano al psicoanálisis y a Hegel, un Deleuze cuyas consecuencias son mucho más demoledoras”. Si no fuera porque Zizek lleva defendiendo toda la vida este horizonte donde se funden lacanianismo y marxismo veríamos probablemente con buenos ojos la operación que efectúa con el autor francés, sin embargo, nuestras sospechas deben hacernos leer este libro con cautela, sin concesiones, persiguiendo al Deleuze que nosotros consideramos cierto [...] Después de leer este libro crees que este siglo es deleuziano y que Organos sin cuerpo. Sobre Deleuze y consecuencias es una verdadera prueba de ello. Distinguir hasta donde llega Zizek (“a dar por detrás”) a Deleuze es tarea ardua y compleja, pero el esfuerzo corrobora que ante Deleuze nos encontramos con un guerrillero absorto, un cineasta político, una metáfora real que inaugura nuestro presente imaginado. O para acabar con una reflexión del monstruo zizek-deleuziano: no es tanto Deleuze el profeta, sino efectivamente Zizek la potencia de su profecía.
Esta anotación nos hace sospechar que la operación zizekiana está entintada de un cierto morbo filosófico que desprende como atractivo ese "descubrir hasta dónde llega Zizek a dar por detrás a Deleuze". Por nuestra parte, hemos de recordar lo que ya publicábamos en un post anterior respecto a la opinión que Guattari tenía -mucho tiempo antes de Žižek- ante la tendencia de no ser debidamente referenciado y de ser sistemáticamente ocluido de las obras que realizó junto a Deleuze. A este respecto, Guattari ya contemplaba la existencia de ese aspecto negativo en el cual algunas personas consideraban su colaboración con Deleuze como una deformación que había llevado a la filosofía deleuziana por un sendero análitico y político que la apagaría, con el efecto de provocar en dichas personas la adopción de una actitud infantil por la que simplemente negaban su existencia. Pues bien, una de esas personas es precisamente Slavoj Žižek, de quien encontramos el extracto de un apunte relativo a su quirurgia antiguattariana, en una reseña publicada recientemente en el blog de alex_lootz:
Era 1970, y Deleuze no había recibido aún las “malas influencias” (escribe Zizek) de Guattari. La persuasión de éste último hizo que cobrará más peso la ontología de la pura productividad en detrimento de los incorporales. Según esa otra ontología, lo virtual producía la corporalidad extensa en un proceso de diferenciación. Se podría calificar a Guattari como una especia india con la que hay que tener bastante precaución a la hora de sazonar la comida. En El anti-Edipo, plato muy degustado por los americanos, tan adictos a la comida rápida, es patente que a Deleuze se le fue la mano con el especiero (“el peor de los libros de Deleuze” —dice Zizek—), dejándolo escribir demasiado. Mil mesetas y Qué es la filosofía son a este respecto más digestibles, pues vuelve a emerger en ellos la ontología del Acontecimiento incorporal, un Deleuze que a algunos espíritus revolucionarios les parecerá algo desaborido, soso, con menos consecuencias políticas [...] Según Zizek, Deleuze se habría visto metido en un atolladero entre dos ontologías incompatibles y optó por desarrollar su lado más picante. Guattari es a este respecto como esas personas que nos sacan lo peor que llevamos dentro... Órganos sin cuerpo es una apuesta-rescate de aquella otra ontología que parecía a primera vista apolítica. “¿Y si —se pregunta Zizek— hay otra política deleuziana por descubrir aquí?” Para ello, habría que realizar un post-aborto, “arrojar al niño [el Deleuze inocente del devenir productivo] junto con el agua sucia de la bañera [Guattari] y renunciar a la noción misma de productividad afectiva erratica como soporte libidinal de la actividad revolucionaria”
En lo personal, después de leer tales apuntes mis reticiencias se multiplican y no obstante a la vez desbordan felices y perspicaces anticipaciones: Žižek se olvida del significado que tuvo Mayo del 68 no sólo para Deleuze, para Guattari y para Foucault, sino también para muchísimos otros pensadores que en esos dias vieron la cúspide de un acontecimiento y de una radicalización en todos los órdenes de la experiencia. Žižek se olvida de esa revolución molecular que hoy gozamos y que seguimos ondeando. También se olvida de que la actualidad del pensamiento deleuziano radica precisamente en que no sólo logró reestablecer la diferencia en un empirismo intensivo y con ello quebrar el hoyo negro que representaba la dialéctica hegeliana, sino tambien pudo desmitificar junto con Guattari al fantasma del psicoanálisis y al falo lacaniano. Žižek no le perdona a Deleuze tanta audacia. En todo caso, la operación que Žižek pretende efectuar con su libro es imposible: piensa que tomando por detrás a Deleuze reencarnará sobre todo a Hegel. Quizá sea precisamente porque Žižek es quien ha sido tomado y trastornado tanto por Hegel como por Lacan, que le sea imposible entender que Deleuze haya podido dejarse amar por Spinoza y por Nietzsche.

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6 Intraversiones:
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Intraversión at 9/21/2007 12:57:00 PM by Blogger Fernando Reberendo
Comparto tu comentario, es increíble el resentimiento y la captura de este personaje Zizek. Que de tanto en tanto se da una vuelta por acá (Argentina) para alimentar su club de fans (lacanianos) y opinar con una llamativa autoridad en los medios de comunicación de Buenos Aires.
Abrazo
Fernando.
Intraversión at 9/21/2007 02:39:00 PM by Blogger Naxos
Fernando:
Gracias por dejar tu rastro. Me había percatado de esa fascinación por Zizek en el cono sur, la cual considero es mucho menos filosófica que psicoanalítica, pero no por ello menos inquietante. Y si, la alusión al monstruo también apela al resentimiento que se repliega en Zizek, y que lo hace ser un personaje bastante feo.
:-P
saludos
Intraversión at 10/04/2007 03:48:00 PM by Anonymous Manuel
Hola, felicitaciones por tu espacio. Quería realizar un comentario acerca del problema Lacan- Deleuze. Tengo una formación psicoanalítica lacaniana y es lamentable que se produzcan estos malentendidos cuando en verdad podría existir, a partir de muchas líneas argumentativas, una gran conexion entre estos dos pensadores. Es ciero que en Lacan está presente la influencia, en sus primeros años, de Hegel, hecho que a partir de su seminario número 10, comenzó a ser revisado por él mismo a partir de la invención del objeto a y de su cada vez mayor interés por el registro de lo Real, categorías que el mismo Deleuze reconoció como cercanas a su pensamiento. Zizek es un autor que intenta volver a rescatar esta influencia hegeliana en Lacan, olvidando la crítica realizada a éste por parte de Lacan. Es verdaderamente lamentable que por existir estas rencillas absurdas, los lacanianos entren en un fanatismo por cualquier cosa que parezca defender a Lacan en lugar de intentar conocer a autores que , solo en apariencia, como Deleuze, se han opuesto a sus conceptos. Deleuze dijo que Lacan comentaba que nadie lo ayudaba y al parecer eso sigue siendo así ya que existe esta ortodoxia que no permite producir nada nuevo. La última enseñanza de Lacan es muy recomendable para los amigos deleuzianos: lo real, el goce, la lógica femenina, el más allá del Edipo (1970), en especial los nudos, son ideas que pueden interesarlos y que, si se leen con cuidado, incluso podemos pensar en cuánto Lacan adelantó algunos desarrollos teóricos de Deleuze. Estoy seguro que se pueden crear nuevos agenciamientos maquínicos a partir de la conexión de estas dos máquinas deseantes que son Lacan y Deleuze. Me encantaría poder compartir ideas con muchos deleuzianos.
Saludos cordiales!
Intraversión at 11/01/2007 08:15:00 PM by Blogger cosmodelia
Hay que conocer la apropiación norteamericana de Deleuze que sí lo deglute y capitaliza; no veo estorbe denunciar dicha apropiación indebida para legitimar el capitalismo digital con al aureola de un pensador disidente como Deleuze.

Comprensible te enoje Zizek trate de hegelinizar a Deleuze, sin embargo no olvies que Zizek voltea también a Hegel, al que al pillarlo por atrás pasa a amar, y por tanto al primer Deleuze.

Zizek ama el campo hegeliano de síntesis porque marca las condiciones del antagonismo....
y el lacaniano por la misma razón.

Zizek inserta a Hegel, Nietzsche y Lacan en el viraje molecular y reclama a Lenin y Ahora a Mao Y Robespierre.

Algo mencioné en Los espacios libres de la periferia

Este libro que comentas de Zizek sigo sin leerlo, pero algún día caerá en mis manos y lo sodomizaré con mis dedos.
Intraversión at 11/02/2007 05:30:00 PM by Blogger Rain
Naxos, tu desconfianza por Zizek y la posibilidad de encontarle sus puntos benéficos en este proceso de decantamientos, me deja en una postura espectante. Los comentarios de tus visitantes, cada uno bastante vislumbrador, me invita a meditar más sobre lo quen ha generado tu post: una interpelación profunda.

Salutes.
Intraversión at 11/02/2007 05:38:00 PM by Anonymous cyborgs y zines
Lo que me inquieta, te lo apunto, es la posibilidad de descartar a pensadores por discrepancias en torno en un campo que nos interesa. Caso Zizek.

(Dándole continuidad a mi primer comentario.)


 

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