Algún día el siglo será deleuziano...
En el post anterior ya referíamos a la famosa frase que Michel Foucault esgrimió en el primer párrafo de Theatrum Philosophicum -un hermoso texto escrito en 1970 a propósito de dos libros de Gilles Deleuze- y que no sin cierta controversia señala que "algun día el siglo será deleuziano":
Es preciso que hable de dos libros que considero grandes entre los grandes: Diferencia y repetición y Lógica del sentido. Tan grandes que sin duda es dificil hablar de ellos y muy pocos así lo han hecho. Durante mucho tiempo creo que esta obra girará por encima de nuestras cabezas, en resonancia enigmática con la de Klossowski, otro signo mayor y excesivo. Pero tal vez un día el siglo será deleuziano.No cabe duda de que esta frase causó gran revuelo en el ambiente intelectual francés de principios de los años setenta, y que además proyectó la figura de Deleuze de un modo sumamente importante, sin duda merecido, en una prospección que incluso ahora sigue siendo bastante polémica [como lo vimos con el monstruo zizek-deleuziano]. Cuando esa frase fue esgrimida, por un lado: Foucault era el filósofo más importante, influyente y militante de Francia: estaba en la cúspide de su carrera y en la antesala para obtener la Cátedra de Sistemas de pensamiento en el College de France. Por otro lado: Deleuze había escrito varios libros importantes en los cuales revitalizaba las perspectivas de filósofos como Berson, Hume, Nietzsche y Spinoza: en ese entonces daba un salto importante al hacer filosofía con voz propia justamente a partir de Diferencia y repetición y de Lógica del sentido. No cabe duda de que en esos años entre ellos existía tanto una gran amistad como también una profunda admiración -y es interesante la mención de Klossowski al ser de ellos un amigo en común-. Sin embargo es sabido que en los años posteriores su amistad tomaría una distancia que resultaría irreparable. No se sabe a ciencia cierta cuáles fueron las circunstancias de tal distanciamiento, ni siquiera se puede asegurar que existan dichas circunstancias en específico. Lo cierto es que sus enfoques tomaron distintos derroteros sin dejar de ser proporcionales. Años después ambos filósofos serían cuestionados respecto a la famosa frase. Como lo mencionamos en el post anterior, Foucault dejaría claras las circunstancias en las cuales lanzó la frase en una entrevista que sostuvo con M. Watanabe el 22 de Abril de 1978 titulada La escena de la filosofía, misma que nos expone a un Foucault sensible que habla sobre la amistad y los amigos:
MF: Entonces hablemos de los amigos, pero no le hablaré de ellos en tanto que amigos. Quizá pertenezco a una generación un poco anticuada, para quien la amistad tiene algo, a la vez, de capital y de misterioso. Y confieso que siempre he tenido dificultades para superponer, o integrar completamente, las relaciones amistosas con los grupos políticos, con formas de organización, escuelas del pensamiento o círculos académicos; la amistad es para mi una especie de francmasonería secreta. Pero tiene aspectos visibles. Usted hablaba de Deleuze, que es para mí alguien muy importante y lo considero en filósofo contemporáneo francés más relevante.Deleuze por su parte también declararía, en una entrevista con R. Maggiori realizada en 1986 y dedicada a la amistad que sentía por Foucault, que no sabía en realidad qué fue lo que Foucault quizo decir con dicha frase:
MW: "¿El siglo que viene será deleuziano?"
MF: Permítame una pequeña rectificación. Hay que imaginar el clima de la polémica que se vive en París. Recuerdo muy bien en qué sentido utilicé esa frase. Exactamente la frase decía: en este momento -era en 1970- poca gente conoce a Deleuze, algunos iniciados perciben su importancia, pero llegará un día, quizás, en que "el siglo será deleuziano", es decir, "el siglo", en el sentido cristiano del término, la opinión común opuesta a la élite, y yo diría que ello no impedirá que Deleuze sea un filósofo importante. Empleé el término en un sentido peyorativo. Sí, Deleuze es alguien muy importante para mí. También Klossowski, Bataille, y Blanchot.
No sé lo que Foucault quería decir, nunca se lo pregunté. Tenía un endemoniado sentido del humor. Quizá quisiera decir que yo era el más ingenuo de los filósofos de nuestra generación. En todos nosotros se encuentran temas como la multiplicidad, la diferencia, la repetición. Pero yo propongo conceptos casi en bruto, mientras que otros trabajan con más mediaciones [...] Quizá fuera eso lo que Foucault quería decir: yo no era el mejor sino el más ingenuo, como una especie de arte en bruto, si puede decirse así; no el más profundo sino el más inocente (el más excento de culpabilidad por el hecho de "hacer filosofía").Sin embargo no hay que pensar como lo hace Julio Díaz Galán en la reseña que escribe sobre el libro Órganos sin cuerpo de Slavoj Žižek -y que ya hemos referido en el post anterior-, esto es: que el distancianciamiento entre Foucault y Deleuze se había dado a partir de la colaboración que éste último sostenía con Félix Guattari. Julio se equivoca al adscribirse al punto de vista zizekiano y también lo hace al decir que Foucault:
Después del tándem anti-edípico le quitó la palabra al portavoz del “deseo” para no volvérsela a dar... Seguramente seguía pensando que el siglo sería deleuziano, pero es posible que cambiara el “quizás” de la frase por un “lamentablemente”. Había varias opciones de ser deleuziano, y el siglo no había elegido la mejor.Contra este punto de vista es menester señalar el profundo impacto que El antiedipo tuvo en Foucault: por un lado, vale recordar que no fue sino el propio Foucault quien en 1974 defendería la problemática antiedípica en el debate surgido al final de La verdad y las formas juridicas; y asimismo, por otro lado: tener presente el bello prefacio de 1977 que le dirigió a ese libro y donde lo afirma como una verdadera Introducción a la vida no fascista. De tal modo, no se puede decir que Foucault haya visto con malos ojos la colaboración que Deleuze tuvo con Félix Guattari, ni mucho menos sus resultados. En este contexto, a pesar de que en 1978 haya hecho ciertas rectificaciones sobre la frase que esgrimió en Theatrum philosophicum, no se puede decir que Foucault se haya retractado de lo que en ella preveía. Como lo deja ver claramente, su intención era filtrar la polémica que dicha frase aún arrastraba, a modo de seguir abriéndole camino a Deleuze pese a la distancia. Sin embargo, Foucault también quería dejar ver algo más: algo que tenía poco que ver con El antiedipo e incluso con la famosa y sonante frase. Da la impresión de que se trata de algo relativo a lo que solía ser su amistad con Deleuze. Tal vez Foucault sentía por el amigo una decepción inversamente proporcional a la admiración que también le iba teniendo como filósofo. Pero sin duda esa ya es otra historia.
Etiquetas: Deleuze, Foucault, Guattari
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Saludos!
precisamente sobre la amistad a la que se refiere Foucault, no sé qué diría si experimentara el blogueo, esta práctica virtual donde se dice amigo recurrentemente. no sé si las nanoexperiencias virtuales son en realidad enriquecedoras ciento por ciento.
lo que sé es que hay un potencial, una serie de vislumbramientos. Y que en esas rutas vamos aquellos descreídos de los optimismos a gran escala.
Gran salute Naxos.