Pragmatismo rortiano [nosotros los liberales]
En el blog de Jésus Silva-Herzog Márquez he leído una breve entrada sobre un supuesto pensar alegremente que inspira Richard Rorty: en ella se hace una breve cita de un articulo escrito por un columnista del New York Times que nos dice que:
Rorty tenía una capacidad para que todo lo complejo en filosofía apareciera más sencillo, más amable, menos imponente.Esta alusión me ha llevado a pensar respecto a la importancia que tiene "lo complejo" y a la vez "lo imponente" del pensamiento en los autores que son entrañables para mi y que he compartido en Inmanencia. Es obvio que no pude leer tal alusión sin evitar que pasara por mi mente la figura de Foucault, sobretodo, ante la opinión que Rorty tiene de su obra y de su influencia:
Foucault ha sido muy valioso a la hora de cambiar actitudes culturales hacia la homosexualidad, pero no estoy muy seguro de si ha tenido gran repercusión en otras áreas. Surveiller et punir no aportaba ninguna sugerencia de cambio en el sistema criminológico judicial, y es difícil de imaginar cómo podría ser puesto en práctica. Foucault fue un hombre brillante, pero su brillantez fue utilizada para arrojar sospecha sobre las instituciones más que para intentar reformarlas (...) Prefiero filósofos políticos como Dewey o Habermas; hombres que ponen todo su empeño en la discusión sobre alternativas políticas concretas de un modo en que Foucault nunca lo hizo.Con este comentario [extraído de la entrevista que Joaquín Fortanet le hizo a Rorty para el primer número de Astrolabio] se puede entender cómo el supuesto pragmatismo político de Rorty en realidad no es más que un estrechismo ideológico que se alimenta a contrapelo de la actividad y brillantez de autores como Foucault o como Nietzsche: Rorty fue un liberal que circunscribió su enfoque a la defensa pública de lo privado, y que observó toda crítica-filosófica hacia lo privado según una miopía que tampoco pasaría de ser un cómodo academicismo. Como lo afirma Simon Critchley en su crítica al libro de Rorty Contingencia, ironía y solidaridad [que se puede leer en la compilación que Chantal Mouffe hizo del simposio Deconstrucción y Pragmatismo]:
Rorty rechaza el rico potencial crítico de considerar ironistas públicos a pensadores como Nietzsche y Foucault, críticos tanto de las formaciones políticas y sociales democrático-liberales que privatizan la autonomía como del resbaladizo declive que permite que la afirmación de la contingencia del yo se deslice hacia un disciplinamiento conductista -y potencialmente bárbaro (como en el caso de la psiquiatría)- del sujeto.Pero es Chantal Mouffe quien despunta la crítica hacia Rorty denunciando la inocencia política e ideológica de su concepción liberal y de su idea de la política democrática:
Rorty no percibe la complejidad de la política y esto está ligado a su reticencia a cualquier investigación teórica en el terreno de lo político. Para él, la política es una cuestión de lo pragmático, de reformas de corto plazo y de compromisos. Algo para discutir en términos triviales y familiares. En su opinión, los enemigos de la felicidad humana son codiciosos, perezosos e hipócritas y no se requiere de profundos análisis para comprender cómo pueden ser eliminados. A lo que "nosotros los liberales" debemos tender es a crear el consenso más amplio posible entre la gente acerca de la valía de las instituciones liberales. Lo que se necesita es una mayor dosis de liberalismo -al que define en términos de promover la tolerancia y minimizar el sufrimiento- y un creciente número de sociedades liberales. La política democrática es sólo cuestión de permitir que un creciente número de personas se cuenten como miembros de nuestro "nosotros" moral y conversacional. Al igual que su héroe John Dewey, la compresión de Rorty de los conflictos sociales es limitada porque es incapaz de acceder a las implicancias del valor del pluralismo y aceptar que el conflicto entre valores fundamentales no puede resolverse jamás. Tiene la esperanza de que con el crecimiento económico y el desarrollo de actitudes más tolerantes podrá establecerse finalmente una armonía.No cabe duda que considerar las cosas de la filosofía y de la política acá en cortito como facilonas, intimistas y discrecionales, es un asunto cuyas consecuencias prácticas no pueden surgir más que a mediano y largo plazo, muchos años después: cuando uno no pueda ya vivir para contarlo, y cuando después de muerto uno no pueda tampoco atestiguar que las generaciones venideras han heredado y se han posesionado políticamente de nuestras incomprensiones y egoísmos. Por ello tampoco debe caber la duda de que comprender la naturaleza de la política y teorizar, analizar y reflexionar sobre su complejidad, nunca dejará de ser un trabajo imponente que nos permitirá ver más allá de nuestras propias narices.

Etiquetas: Foucault, Nietzsche
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Casi no sabía de Rorty, mas que cuestiones básicas. Una vez más gracias por los alentadores posts en Inmanencia.
Abraxo.
Gracias a ti por comentar y estar por acá. Lamento haber estado alejado de estos lares, pero he leido tus comentarios tus twiteos, y gracias por los twites personales tambien...
Temando saludos afectuosos
:-) dulce Vir
adr