La muerte de Dios: la esquemática vital del nihilismo
Cuando Zarathustra desciende de la montaña y anuncia la muerte de Dios, lo hace como el anuncio de un acontecimiento que rompe con la historia. Sin embargo, este acontecimiento puede verse también como una apertura del cuerpo a la experiencia activa de la vida. Si bien tal anuncio demarca la angulación de esa experiencia mediante su acontecimiento, hay que considerar dicha apertura a partir de la teatralización de la propia experiencia, es decir: poniendo en perspectiva la montaña, el anuncio, y el cuerpo de Zarathustra. El descenso no puede entenderse sin una inclinación más o menos relativa del topos montañoso; el acontecimiento, sin una expresión retumbante que lo anuncie en la contrapicada de su trayecto; y la experiencia, sin un eje vertical-corporal por el cual se efectúa su apertura. El acontecimiento de la muerte de Dios no puede ser entendido sin toda esta teatralidad nietzscheana. Zarathustra desciende y lo anuncia efectuando así una ruptura con la experiencia histórica en la invocación singular de su propia vitalidad. El declive de la montaña es pues un espacio acontecimental [E] que pone en relación ese anuncio con el eje vertical que demarca el cuerpo zarathustriano en el acto temporal [T] de su descenso. Ambos lo implican como un ángulo vital que divide al cielo y a la tierra: su vórtice es el propio acontecimiento [A], un punto de quiebre que no sólo sucumbe en el plexo solar de Zarathustra, sino determina una línea de fuga [LF] que gradúa las intensidades que modulan la afirmatividad (+) y la negatividad (-) de su vivencia experiencial. Así pues, el acontecimiento de la muerte de Dios anuncia la transformación activa [a] del ser reactivo [r], según el ángulo de su apertura.
Etiquetas: Deleuze, Nietzsche, vida
eraser.. Naxos.. .. Rain (v.m.t.).. Naxos.. Asterion.. Naxos..
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:P
saludos!!
Salute, Naxos.
La cuestión de la estética, o como dice rain, de la poética, está implícita en la teatralidad del texto de Nietzsche: en ese sentido está esquemática no podría siquiera intentar ser más estética o poética que la que Nietzsche nos ofrece. La idea es precisamente considerar que este esquema como un tornasol que permita ver los trazos experienciales y sus implicaciones, sin dejar el marco de esa teatralidad (dado que ésta lo permite). Podría decirte que a mi me hubiera gustado también, pero la idea no era esa (no te creas que este esquema ha sido sencillo de abstraer). Y bueno, sobre tu pregunta, pues no sé decirte su respuesta en función de un para qué: un para qué es una implicación utilitarista muy pobre para explicar la vida, es decir, que el lenguaje no alcanza siquiera para dar cuenta de ella con ese término, de ahí la belleza de vivirla. La vida tiene como fin ella misma, es decir, la idea de muerte no cabe en ella: la vida no tiene como fin la muerte, sino la vida misma: vivimos para vivirla, aún a pesar de lo que llamamos muerte...
Vir:
De nuevo gracias por hacerte presente por acá. Y estoy de acuerdo que el esquema no puede ocultar o dejar de ser iluminado por una poética reveladora de la experiencia vital: necesariamente está obviada, dado el vitalismo nietzscheano. El vitalismo no es una consecuencia del nihilismo, sino que éste es finalmente el medio para llegar a ese vitalismo que transforma toda negatividad en afirmatividad pura. Pero ello no excluye sus riesgos, y de ahí que sea un acontecimiento en la existencia...
te mando muchos saludos
hace un tiempo que sigo tu blog, y recien ahora me anime a postear algo.
En realidad tu esquema simplifica, por lo menos conceptualmente el estado de un hombre que acepta la muerte de dios. Me es agradable imaginarme como esa recta esta inestable y se mueve hacia arriba y hacia abajo tal como un indicador de velocidad de un auto, pues no creo que a diferencia entre el ser activo y reactivo sea algo estatico.
Eso pues, nada que agregar mas que mis impresiones...
Saludos!
Bienvenido a Inmanencia, gracias por comentar y por seguir este blog. Estoy completamente de acuerdo contigo, sin embargo, considera que el punto del acontecimiento es una apertura extática una vez que sucumbe en la experiencia: implica un instante de petrificación o de catatonia, y por medio de ese punto se dan los desplazamientos. En realidad la línea de fuga apunta a todas partes, es decir, recorre toda la circularidad de la experiencia en su propio acontecimiento: lo que determina las velocidades de intensidad es más bien el ángulo.
Muchos saludos!!!