5.12.06

Dios y la Naturaleza infinita

Decíamos que en el primer libro de la Ética, Spinoza emplea abiertamente la palabra Dios para explicar su naturaleza y sus propiedades. En dicho libro Spinoza ofrece cinco definiciones previas a la definición de Dios, es decir, seis definiciones en total. De las cinco primeras podría decirse que las dos iniciales son relativas a la naturaleza de Dios y las tres siguientes a sus propiedades. De modo que es en la sexta definición que Spinoza refiere a Dios y lo define.
I.—Por causa de sí entiendo aquello cuya esencia implica la existencia, o sea, aquello cuya naturaleza sólo puede concebirse como existente.

II.—Se dice finita en su género aquella cosa que puede ser limitada por otra de su misma naturaleza. Por ejemplo, un cuerpo se dice que es finito, porque concebimos siempre otro mayor. Así, un pensamiento es limitado por otro pensamiento. Pero un cuerpo no es limitado por un pensamiento, ni un pensamiento por un cuerpo.

III.—Por sustancia entiendo aquello que es en sí y se concibe por sí: esto es, aquello cuyo concepto no necesita del concepto de otra cosa para formarse.

IV.—Por atributo entiendo aquello que el entendimiento percibe de la substancia en cuanto que constituye la esencia de la misma.

V.—Por modo entiendo las afecciones de la sustancia, o sea, aquello que es en otra cosa, por lo cual también se la concibe.

VI.—Por Dios entiendo al Ente absolutamente infinito, esto es, una substancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita.
Como podemos leer: en la definición I Spinoza parte de la causa sui para explicar la naturaleza infinita de Dios como aquello esencialmente existente y cuya formalidad resulta en sí misma una existencia. Es así que la esencia de esta naturaleza se alarga infinitamente en su existencia para implicar cualquier otra. Pero no deja de ser interesante anotar que, así como la causa sui describe un horizonte de vida que formaliza toda existencia, así también Spinoza se sirve de esta definición para instaurar una plano de entendimiento que formaliza su sistema. Por ello en esta definición tenemos ya el despliegue de dos planos: uno vital-infinito donde todas las existencias cobran su forma, y otro conceptual-finito donde dichas existencias se hacen formalmente entendibles.

De ahí que en la definición II, el entendimiento de la naturaleza infinita se extienda a las cosas finitas que forman parte de su naturaleza. En esta segunda definición Spinoza implica una serie de superficies existenciales cuya finitud no deja de ser relativa a cada cosa existente: la infinitud desdobla su entendimiento en múltiples planos superpuestos según su género, y de cuyas cosas sólo pueden limitarse entre sí, de-finiéndose en relación a su propia naturaleza finita y no por la finitud de otro género. Aquí no es casual tampoco que Spinoza haya tomado por ejemplo al cuerpo y al pensamiento cómo géneros de finitud que no se limitan entre ellos. La naturaleza infinita es entendible entonces por las superficies existenciales que pueden concebirla desde el género que les es propio.

Así mismo las definiciones III, IV, V describen que estas superficies son concebibles una respecto a la otra, al ser relativas a las propiedades de la naturaleza infinita. Spinoza define estas propiedades a partir de la relación conceptual que las compone: una sola Naturaleza para todos los cuerpos (propiedad de la sustancia); una sola Naturaleza para todos los individuos (propiedad de los atributos); una sola Naturaleza que es ella misma un individuo capaz de variar de una infinidad de maneras (propiedad de los modos). En esta definición observamos que Spinoza concibe las definiciones relativas a las propiedades de Dios conforme a una sola Naturaleza: la naturaleza infinita.

Sin embargo, no es sino en la definición VI que la formalización de dicha Naturaleza conceptualiza su infinitud con la idea de Dios. Esto sólo puede indicar que la definición de Dios es una formalidad necesaria al interior del sistema filosófico spinoziano, porque tanto su naturaleza como sus propiedades ya han sido expresadas en las definiciones precedentes y se han abierto al entendimiento de la Naturaleza infinita. Tal parece que en esta sexta definición Spinoza hace de la palabra Dios el artificio que formaliza su propio sistema.

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Anonymous noemi.. Blogger Naxos..

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Intraversión at 5/07/2007 08:00:00 PM by Anonymous noemi
¡Oh DioS! ¡Qué complicado!
Intraversión at 5/08/2007 03:53:00 AM by Blogger Naxos
Noemí:
¿Te parece? si bien es algo sistemático, me parece que ayuda a drenar la cabeza para pensar más allá de lo finito... Bueno si, la exclamación vale la ironía :D
saludos!


 

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