Un vertiginoso enculamiento bibliográfico
Cuando estamos demasiado próximos a una librería, es común hacernos creer que echaremos sólo un vistazo. Sin embargo, los compradores expertos no solemos proceder de esa manera: una vez que cruzamos el umbral del establecimiento y nos adentramos en esa jungla de referencias, nos corroe la intemperancia y nos ataca un mal que es peor que el síndrome de Stendhal. Notamos pues cómo nuestro cuerpo toma su propia ruta cartográfica y reorienta nuestros pasos: sentimos chirriar nuestro termitero ante una avalancha de neuronas-espejo que se agolpan activando un extraño radar. Es así que la transformación está cantada: las disposiciones encarnadas saltan del cuerpo, muestran sus giroscopios, externalizan su engendramiento, y en su paseo comandan nuestra conducta. Ahora el cuerpo navega como pez en el agua: en la desmemoria de sus propias compulsiones. En medio de tal desdoblamiento, uno sabe que ha perdido el control y se mira entregado a un vertiginoso enculamiento bibliográfico. Al final del trance, uno sale del lugar huyendo apresurado, con la conciencia de saber que entre esas pilas y pilas de libros comprados, hay un arma escondida.
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Más bien me he vuelto una suerte de francotirador en misión, especialmente en las librerías de segunda mano. No escruto la totalidad, sino que estoy atento a un rango estrechisimo, a un sólo nodo, aunque esté explorando secciones aparentemente disímiles con mis objetivos primarios, secundarios y de oportunidad. El instante de búqueda y encuentro es simultáneo, no es la ráfaga confusa, sino la bala única que tiene el potencial de iniciar o terminar toda una guerra. Devenir Zen.
Peor que, como editor (van 30 libros este año), el scan en los espacios se vuelve una emboscadura técnica. Conocer los entretelones de la vida comercial librera es como penetrar en hielo negro.
Saludos, gran post, me devolvió a mis demonios...
Saludos, muy buena la galeria de fotos, Te agregue!
Jerry L.
Saludos
Ya te envié un correo.
Ahora me voy a dormir.
Ya estaré aquí.
(Debería haberlo hecho antes, lo sé, lo sé).............
Un gran beso Adriano
Entrar a una librería, me deja en estado extremo de entusiasmo, así que cuento uno, dos, tres y con calma me preparo para el paseo introspectivo, la aventura, el hallazgo.
Como tiempo placentero que vendría a formar parte del plano del cual escribías en el anterior post.
Experimentar en cada lectura de los posts de "Inmanencia", ese salto deleuziano de vida en la vida, me gratifica.
Gran salute.